Como tu voz.. como tus labios que palpitan
he vuelto a sentir su melodía
clara y profunda de sangre nueva.
Cultiva la noche la semilla y brota de tu alma de amazona nueva vida.
Vibra..pierdo la cuenta de su vaivén..
y gozo con música celestial.
Sangre inmortal recorre tu vida.
brillan tus ojos hasta el fin del camino..
ya no pierden la distancia..
ya saben que llegarás con un corazón..
con nuevos y vivos latidos..
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Recorre
el frío su ancho invierno. El atardecer moja de rojo las primeras sombras. Una
mirada vuelca olvido, y recorre la calle que separa al caserío del mar. Como
venido del trópico sus brazos desnudos hacían asco al frío. Pensaba que en el
más allá no existían éstas pequeñeces, que las sensaciones estaban como en una
película sin afectar para nada a los actores el clima del lugar. Su rostro
estaba marcado por la sensación más lúgubre, a cada instante más oscuro. Era
como si absorbiera aquel día para tomar de él las sombras. La espalda ancha se
había doblado por los años, pero sus ojos eran naves sin olvido, luceros
imbatibles por la noche. Se detuvo un instante; su mano fue a la cintura, y la
sangre mojó su mano. Sus dedos le dieron el último ánimo, el último soplo de
vida. Como un remolino se volvió. El dolor le arrugaba la garganta, quería
decir algo, maldecir, pero la sangre ya estaba en su boca. Volvió sobre sus
pasos, corrió sobre sus pasos. No quería huir, volvía para matar o morir, huir
no lo llevaría a ninguna parte. Aquella herida era sin vuelta, le llevaba la
vida, entraría en la muerte con los ojos de un vengador, con la sangre del otro
entreverándose con la suya. Se detuvo; su mano sobre el tronco de un árbol le
impidió caerse. Tomó aire como si fuera la última bocanada para insuflarse
vida. Una mano de mujer lo sostuvo. Le pareció aquella piel tersa todo un
cielo, todo un arco iris que explotaba delante de él. Buscó más piel y tropezó
con unos ojos llenos de perdón. Se dejó llevar por aquella mirada. Entró en una
habitación teñida de una luz opaca. Sentía una puerta que se cerraba tras de
él, y otra...y otra. A su frente el mar se abría casi a sus pies. Le llegaban
perlas de agua que mojaban su rostro. Respiró profundo como para llenar el último vacío de sus entrañas.
Sentía arena húmeda en sus pies ahora descalzos. El olor a brea de mar lo
rodeaba invisible como el aire, suave, como aquella piel que acariciaba. Mar
adentro un faro daba señales de vida intermitente. Cada fogonazo de luz sus ojos
sufrían, pero esa luz le daba vida. Los abrió bien grandes para atraerla más. La
luz como agua de catarata imparable lo invadió, tomó su cuerpo. Las algas lo
envolvían, la arena le daba ese tono dorado a su piel que tanto ansiaba. Iluminado
quería alcanzar el reflejo de un pájaro nocturno. Ilusionado, se lanzó a las
aguas profundas para revivir.
Agua que moja el sur de tus añoranzas.. mujer pechos de lluvia...ojos de gotas..
recorres mis calles..mis anchos instintos.. caes en la calma de mis sueños relámpagos atrapada en tu piel mojas gota tras gota... nada detiene a la lluvia de tus besos... que empapan al alma peregrina de truenos
que busca los sueños vestidos de cielo.. y al final.. el arco iris de un amor infinito.. ¡qué siempre llueva amor trayéndote!
Veo en tus ojos ..la miel de la vida...
y busco tus labios mojados de sabor..
me pierdo en tu piel..que acaricio con mi mirada...
veo en tus ojos..el sol del amor...
y nos bebemos el café de la vida..para dos.
La vida hiende vida en plena vida. Y aunque la muerte gane la partida, todo es un campo alegre de batalla... Rafael Alberti, poeta español
A roca y viento a corazón abierto.. recorro las fronteras de la muerte..
derribo una a una las murallas.. camino en las sombras y luces de un precipicio olvidado..que vivo vuelo sobre las arenas marcadas por huellas de sangre..sudor y lágrimas.. empuño la palabra como espada
que atraviesa el aire.. mata y muere.. renazco en la isla solitaria que nadie dibujó.. en la ola que nadie dominó soy el trino del amanecer que viene y caigo de rodillas ante el universo.. sin rendirme calzo las espuelas del valor..
y sigo la línea del sur..sigo tu huella.. arco iris de colores siempre.. montado en el corcel del sol con mirada intrigante..que atraviesa la bruma busco el último sentido a la partida.. y solo encuentro al mar desafiante
esperando el último suspiro...