jueves, 28 de junio de 2012

NUEVOS LATIDOS


Como tu voz.. como tus labios que palpitan
he vuelto a sentir su melodía
clara y profunda de sangre nueva.
Cultiva la noche la semilla y brota
de tu alma de amazona nueva vida. 

Vibra..pierdo la cuenta de su vaivén..
y gozo con música celestial.
Sangre inmortal recorre tu vida.
brillan tus ojos hasta el fin del camino..
ya no pierden la distancia..
ya saben que llegarás con un corazón..
con  nuevos  y vivos latidos..


A ti...

viernes, 22 de junio de 2012

AGUAS PROFUNDAS


     Tiempo aproximado de lectura 2 minutos 13 segundos.
 
   Recorre el frío su ancho invierno. El atardecer moja de rojo las primeras sombras. Una mirada vuelca olvido, y recorre la calle que separa al caserío del mar. Como venido del trópico sus brazos desnudos hacían asco al frío. Pensaba que en el más allá no existían éstas pequeñeces, que las sensaciones estaban como en una película sin afectar para nada a los actores el clima del lugar. Su rostro estaba marcado por la sensación más lúgubre, a cada instante más oscuro. Era como si absorbiera aquel día para tomar de él las sombras. La espalda ancha se había doblado por los años, pero sus ojos eran naves sin olvido, luceros imbatibles por la noche. Se detuvo un instante; su mano fue a la cintura, y la sangre mojó su mano. Sus dedos le dieron el último ánimo, el último soplo de vida. Como un remolino se volvió. El dolor le arrugaba la garganta, quería decir algo, maldecir, pero la sangre ya estaba en su boca. Volvió sobre sus pasos, corrió sobre sus pasos. No quería huir, volvía para matar o morir, huir no lo llevaría a ninguna parte. Aquella herida era sin vuelta, le llevaba la vida, entraría en la muerte con los ojos de un vengador, con la sangre del otro entreverándose con la suya. Se detuvo; su mano sobre el tronco de un árbol le impidió caerse. Tomó aire como si fuera la última bocanada para insuflarse vida. Una mano de mujer lo sostuvo. Le pareció aquella piel tersa todo un cielo, todo un arco iris que explotaba delante de él. Buscó más piel y tropezó con unos ojos llenos de perdón. Se dejó llevar por aquella mirada. Entró en una habitación teñida de una luz opaca. Sentía una puerta que se cerraba tras de él, y otra...y otra. A su frente el mar se abría casi a sus pies. Le llegaban perlas de agua que mojaban su rostro. Respiró profundo como para  llenar el último vacío de sus entrañas. Sentía arena húmeda en sus pies ahora descalzos. El olor a  brea de mar lo rodeaba invisible como el aire, suave, como aquella piel que acariciaba. Mar adentro un faro daba señales de vida intermitente. Cada fogonazo de luz sus ojos sufrían, pero esa luz le daba vida. Los abrió bien grandes para atraerla más. La luz como agua de catarata imparable lo invadió, tomó su cuerpo. Las algas lo envolvían, la arena le daba ese tono dorado a su piel que tanto ansiaba. Iluminado quería alcanzar el reflejo de un pájaro nocturno. Ilusionado, se lanzó a las aguas profundas para revivir.

Prudencio Hernández Jr. (c) junio 2012. 


viernes, 15 de junio de 2012

Eres cada gota.


Agua que moja el sur de tus añoranzas..
mujer pechos de lluvia...ojos de gotas..
recorres mis calles..mis anchos instintos..
caes en la calma de mis sueños relámpagos
atrapada en tu piel mojas gota tras gota...
nada detiene a la lluvia de tus besos...
que empapan al alma peregrina de truenos
que busca los sueños vestidos de cielo..
y al final.. el arco iris de un amor infinito..
¡qué siempre llueva amor trayéndote!


miércoles, 6 de junio de 2012

El Café de la vida


Veo en tus ojos ..la miel de la vida...
y busco tus labios mojados de sabor..
me pierdo en tu piel..que acaricio con mi mirada...
veo en tus ojos..el sol del amor...
y nos bebemos el café de la vida..para dos.



jueves, 3 de mayo de 2012

En las fronteras de la muerte.


La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla...
                         Rafael Alberti, poeta español
 

A roca y viento a corazón abierto..
recorro las fronteras de la muerte..
derribo una a una las murallas..
camino en las sombras y luces
de un precipicio olvidado..que vivo
vuelo sobre las arenas marcadas
por huellas de sangre..sudor y lágrimas..
empuño la palabra como espada
que atraviesa el aire.. mata y muere..
renazco en la isla solitaria que nadie dibujó..
en la ola que nadie dominó
soy el trino del amanecer que viene
y caigo de rodillas ante el universo..
sin rendirme calzo las espuelas del valor..
y sigo la línea del sur..sigo tu huella..
arco iris de colores siempre..
montado en el corcel del sol
con mirada intrigante..que atraviesa la bruma
busco el último sentido a la partida..
y solo encuentro al mar desafiante
esperando el último suspiro...

Prudencio Hernández Jr. (c) mayo 2012