miércoles, 7 de septiembre de 2011

Como en un juego...

 Foto Alice Smeets
   La niña deambulaba por  las calles de Haití. El hambre le llegaba a sus piernas que se debilitaban.
Port Salut dividida entre civiles y cascos azules. En zonas bien marcadas los soldados mantenían firmes sus posiciones delimitando los campos de refugiados. La misión era mantener la paz entre facciones opuestas que pretendían controlar sectores de poder, y  además brindar seguridad a los habitantes. A las milicias desplegadas de la ONU en países con intervención, se les prohíbe terminantemente acercarse a la población civil. 
El sol del caribe distribuye su luz sobre todos y los únicos protegidos en las sombras son los soldados. La noche desaparece, la espontaneidad y las risas, se tornan en plegarias o encuentros furtivos. Osimila ya no distinguía la noche del día. Solo el hambre la hacia mover. 
Frente a ella se detiene una patrulla blanca, inmaculadamente blanca. Osimila suplica con sus ojos su necesidad. La patrulla avanza y se estaciona en una zona más oscura. Un soldado baja y la llama. Osimila inocente y tímida se acerca con recelos. Breves palabras con muchas señas, y el soldado regresa a la patrulla. Vuelve a ella, y trae en sus manos una pequeña bandeja. La niña se abalanza sobre la comida. El soldado sonriente la invita a entrar en la patrulla. En el asiento de atrás de la camioneta, apenas la sombra débil de un hombre se diluye tras los cristales. Osimila come apurada, no entiende las señas que la invitan a subir. La puerta trasera lentamente se abre. Osimila curiosa mira sin ver. Una mano enguantada le llama la atención al serle ofrecida, Osimila la toma y sube lentamente como en un juego que empieza. Se enciende el motor de la patrulla y lenta avanza en la franja de patrullaje. La estrellas y las arboledas se estiran en un camino retirado. La patrulla se detiene en medio de la nada. Osimila baja de la camioneta. Sus ojos no dejan de llorar sus miserias y la de los demás, y la noche cómplice, no dejará huellas de lo que fue su agonía en silencio.

viernes, 2 de septiembre de 2011

AL BORDE DE LA NADA...

 
La distancia como el destino
son ráfagas de mentiras,
de absurdos que surgen en la mente
esquiva,
ni una sombra amarga, ni una lejanía mata,
solo el tiempo.
Todo se esquiva con el verso y la piadosa ilusión,
ráfagas de deseos no alcanzan
no dan vida, solo más mentiras
juegan a sobrevivir en el desierto,
en la parte de la nada que les toca.
Hunde y olvida,
machaca y llena de heridas
por donde sale baba de
balbuceos escritos,
que borra el tiempo y la nada,
hojas al viento del olvido eterno,
tapadas por otras inconclusas;
la distancia se recorre con el olvido,
los besos se cierran sobre imaginarios labios
que supuran palabras
ya sin sentido...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Impotencia..Candela no merecías esto.

                                    Candela Sol Rodriguez  2000 - 2011 QEPD


Amigos es tanta la impotencia ante la muerte de esta niña que fue secuestrada hace 11 días..y su forma de morir. Su cuerpo destrozado..casi irreconocible fue encontrado dentro de una bolsa en un basural de Hurlingham en Buenos Aires. La raza humana no merece cosas así..matar a una niña que rebozaba de vida. Este duro momento espero sirva para que  padres y familiares cuidemos a nuestros hijos y nietos en todo instante..aunque parezcamos pesados..y nos sentencien como "cuidas"..y todo eso que se dice..sin razonar.. cuando lo único que queremos preservar...es la vida de ese ser que queremos tanto. Hay que prevenir..los niños no conocen los limites...ni el peligro...hay que hablar abiertamente con los hijos sobre este importante tema, la prioridad debe ser las seguridad de las niñas y niños.
No hay consuelo Candela..
Que estés en el lugar mas hermoso del Universo..y que seas feliz como aquí no te dejaron...

Adiós Candela..alguien seguirá tus sueños de ángel y tendremos tu memoria latente.

*Cómo prevenir un secuestro de un niño/a:
http://los-hijos.blogspot.com/2011/05/el-miedo-al-secuestro-de-un-hijo.html

martes, 30 de agosto de 2011

Tu más puro amanecer

 te respiraba..
teniéndote entre mis brazos..
mientras el mar nos besaba..
y la arena hacía de lecho..
mis labios...recorrían los tuyos..
empapados de sal..
buscaba tus ojos
horizontes de grandeza..
tu piel me abarcaba y me apretaba..
sujeté tu pelo que mojaba mi cara..
tus uñas en mi espalda dejaban surcos..
busqué tus tersos muslos de mujer
aves inquietas de nido seguro..
fui recorriendo tu cuerpo de sol..
subiendo subiendo..hasta encontrarme..
con tu más puro amanecer...

viernes, 26 de agosto de 2011

CEREMONIA DEL SOL Homenaje a Carlos Páez Vilaró

                                    Texto, y voz en el video: Carlos Páez Vilaró        

Hola Sol …! Otra vez sin anunciarte llegas a visitarnos. Otra vez en tu larga caminata desde el comienzo de la vida.

Hola Sol…! Con tu panza cargada de oro hirviendo para repartirlo generoso por villas y caseríos, capillas campesinas, valles, bosques, ríos o pueblitos olvidados.
Hola Sol…! Nadie ignora que perteneces a todos, pero que prefieres dar tu calor a los más necesitados, los que precisan de tu luz para iluminar sus casitas de chapa, los que reciben de tí la energía para afrontar el trabajo, los que piden a Dios que nunca les faltes, para enriquecer sus plantíos, y lograr sus cosechas.
Es que vos, Sol, sos el pan dorado de la mesa de los pobres. Desde mis terrazas te veo llegar cada tarde como un aro de fuego rodando a través de los años, puntual, infaltable, animando mi filosofía desde el día que soñé con levantar Casapueblo y puse entre las rocas mi primer ladrillo.
Recuerdo que era un día inflamado de tormenta, el mar había sustituido el azul por un color grisáceo empavonado, en el horizonte un velero escorado afinaba el rumbo para saltear la tempestad, el cielo se llenaba de graznidos de cuervos en huida, la sierra se peinaba con la ventolera alborotando a la comadreja y al conejo.
Pero de golpe como un anuncio sobrenatural el cielo se perforó y apareciste vos. Eras un sol nítido y redondo, perfecto y delineado, puesto sobre el escenario de mi iniciación con la fuerza sagrada de un vitreaux de iglesia.
Desde ese instante sentí que Dios habitaba en ti, que en tu fragua derretía la fe y que por medio de tus rayos la transmitía por todos los sitios donde transitabas. Los mismos brazos de oro que al desperezarte iluminan el cielo, al estirarse a los costados entibian las sierras, o apuntando hacia abajo laminan el mar.
Hola Sol…! Cómo me gustaría haber compartido tu largo trayecto regalando luz, porque a tu paso acariciaste la vida de mil pueblos, compartiste sus alegrías y tristezas, conociste la guerra y la paz, impulsaste la oración y el trabajo, acompañaste la libertad e hiciste menos dura la oscuridad de los presidios.
A tu paso sol, se adormecen los lagartos, despiertan los girasoles y los gallos cacarean. Se relamen los gatos vagabundos, los perros guitarrean, y el topo se encandila al salir de la cueva. A tu paso sol, hay sudor en la frente del obrero y en los cuerpos de las mujeres cobrizas que alcanzan el cántaro de la favela. Con tus latidos conmueves el mar, das música a la siembra, la usina y el mercado. A tu paso corrieron en estampida búfalos y antílopes, desperezó el león, se asombró la jirafa, se deslizó la serpiente y voló la mariposa. A tu paso cantó la calandria, despegó el aguilucho, despertó el murciélago y emigró el albatros.
Hola Sol…! Gracias por volver a animar mi vida de artista. Porque hiciste menos sola mi soledad. Es que me he acostumbrado a tu compañía y si no te tengo, te busco por donde quiera que estés. Por eso te reencontré en la Polinesia, cuando te coronaron rey de los archipiélagos de nácar y los arrecifes dentellados de coral, o también en Africa, cuando dabas impulso a sus revoluciones libertarias y te reflejabas en el espejo de sus escudos tribales para inyectarles coraje.
Te estoy mirando y veo que no has cambiado, que sos el mismo sol que reverenciaron los aztecas, el mismo de mi peregrinaje pintando por América, el que envolvió la Amazonia misteriosa y secreta, el que me alumbró los caminos al Machupichu sagrado del Perú, el de los valles patagónicos o los territorios del sioux o del comanche. El mismo sol que me llevó a Borneo, Sumatra, Bali, las islas musicales o los quemantes arenales del Sahara.
A diferencia del relámpago que apenas proyecta en la noche latigazos de luz, desde tu reinado planetario, tus destellos continúan activos, permanentes. Alguna vez la travesura de las nubes oculta tu esplendor, pero cuando ello ocurre, sabemos que estás ahí, jugando a las escondidas. Otras veces, en cambio, te vemos sonreír cuando las golondrinas o las gaviotas te usan de papel para escribir las frases de su vuelo.
Gracias Sol, por invadir la intimidad de mi atardecer y zambullirte en mis aguas. Ahora serás la luz de los peces y su secreto universo submarino. También de los fantasmas que habitan en el vientre de los barcos hundidos en trágicos naufragios.
Gracias Sol…! Por regalarnos esta ceremonia amarilla. Gracias por dejar mis paredes blancas impregnadas de tu fosforescencia. Entre ventoleras y borrascas, cruzando ciclones y tempestades, lluvias o tornados, pudiste llegar hasta aquí para irte silenciosamente frente a nuestros ojos. Porque tu misión es partir a iluminar otros sitios. Labradores, estibadores, pescadores te esperan en otras regiones donde la noche desaparecerá con tu llegada.
Y como respondiendo a un timbre mágico despertarás las ciudades, irás junto a los niños a la escuela, pondrás en vuelo la felicidad de los pájaros, llamarás a misa.
A tu llegada Sol, se animará el andamio con sus obreros, cantarán los pregoneros en las ferias, la orilla del río se llenará de lavanderas y entrará la alegría por la banderola de los hospitales. Chau Sol…! Cuando en un instante te vayas del todo, morirá la tarde. La nostalgia se apoderará de mí y la oscuridad entrará en Casapueblo.
La oscuridad, con su apetito insaciable penetrando por debajo de mis puertas, a través de las ventanas o por cuanta rendija encuentre para filtrarse en mi atelier, abriéndole cancha a las mariposas nocturnas. 
Chau Sol…! Te quiero mucho…Cuando era niño quería alcanzarte con mi barrilete. Ahora que soy viejo, sólo me resigno a saludarte mientras la tarde bosteza por tu boca de mimbre.
Chau Sol…! Gracias por provocarnos una lágrima, al pensar que iluminaste también la vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y la de todos los seres queridos que ya no están junto a nosotros, pero que te siguen disfrutando desde otra altura.
Adiós Sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista.
El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles, que guardo en la alcancía del horizonte.
Su página web para conocer más al artista: http://www.carlospaezvilaro.com/
Otra página web que cuenta de su vida: http://educasitios.educ.ar/grupo1257/?q=node/67