Busco en el rincón idómito de lo perdido
el sudor hirsuto de tu pasión,
ese que caía en cascada en tus pechos sedientos
que yo lamía como la última gota del desierto.
Demonios de tu furia dejaron mi cuerpo en resaca
como escenario de guerra marcado a fuego,
delineado por trincheras de saliva seca.
La imagen de los dos prendida por volver
quedó como cuadro iluminado en aquella pared,
que estaba en sombras resaltando tu figura,
la última noche embadurnada de locura.
el sudor hirsuto de tu pasión,
ese que caía en cascada en tus pechos sedientos
que yo lamía como la última gota del desierto.
Demonios de tu furia dejaron mi cuerpo en resaca
como escenario de guerra marcado a fuego,
delineado por trincheras de saliva seca.
La imagen de los dos prendida por volver
quedó como cuadro iluminado en aquella pared,
que estaba en sombras resaltando tu figura,
la última noche embadurnada de locura.