No es el cielo son las estrellas
No es el mar es tu sabor..
Es el atardecer de tu ojos.
Esas pequeñas farolas
Se encienden en la noche..
Guían mi ilusión..
Parpadean mar adentro..
Del deseo y la pasión.
Si encontrase una mirada
Que siempre sea la de tus ojos
Que me dieron amor.
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miércoles, 28 de marzo de 2018
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Aún con amor..
será tu piel el cielo que nunca podré tocar..
o serán mis manos arena..viento..brea y mar..
o seré orilla y mi ternura será la espuma que te cubra…
y estarás allí eterna..visible siempre
siempre para mi..en mis ojos y en mi piel…
que sienten la sal de un encuentro ..
que alcanzan tus poros que se meten en los míos
con el calor de miles de veranos..
que nos verán unidos en el horizonte de los sueños..
donde seremos el día que cabalga en el bruñido de las naves..
en las alas de los albatros..en los reflejos del pez que quiere volar…
en aquella caracola que desafía con su colores la eternidad…
o en la roca que los tiempos deshoja como la última flor..
y volveremos.. a ser arena cuando nada quede y todo sea desierto…
allí estará el reflejo de tu piel encandilando mis ojos..aún con amor…
o serán mis manos arena..viento..brea y mar..
o seré orilla y mi ternura será la espuma que te cubra…
y estarás allí eterna..visible siempre
siempre para mi..en mis ojos y en mi piel…
que sienten la sal de un encuentro ..
que alcanzan tus poros que se meten en los míos
con el calor de miles de veranos..
que nos verán unidos en el horizonte de los sueños..
donde seremos el día que cabalga en el bruñido de las naves..
en las alas de los albatros..en los reflejos del pez que quiere volar…
en aquella caracola que desafía con su colores la eternidad…
o en la roca que los tiempos deshoja como la última flor..
y volveremos.. a ser arena cuando nada quede y todo sea desierto…
allí estará el reflejo de tu piel encandilando mis ojos..aún con amor…
lunes, 17 de septiembre de 2012
LA NOCHE Y EL DÍA SON.
Esta noche puede ser la noche que pase todo..
que el principio sea el fin..que tus ojos brillantes
me enciendan para siempre..
o me quemen en el infierno.
No buscaré otros ojos donde morir..donde vivir
ésta noche puedes ser el lucero de mi alma
o la estrella que se apaga
con el último rayo de sol.
Seré el mar en el que navegas..
o seré el viento donde vienes y vas..
pero todo se siente en tus ojos..
que pasan y me miran..
y son la noche y el día.
sábado, 25 de agosto de 2012
Antelación del amor.
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.
Jorge Luis Borges
Hace 113 años nacía el Escritor Jorge Luis Borges, como pequeño homenaje subí este poema suyo.
El amor para Borges como para Marcel Proust, aquel que decía: "Sólo se
ama lo que no se posee totalmente", era como un paraíso perdido. Un edén
imaginado entre sueños y en estados que la consciencia asumía para
llegar a un amor sublime. Totalmente ajeno al amor occidental alimentado
por princesas, sapos y limitado por el "te amaré para siempre" entre estados alterados de pasión y representado por una poética del
deseo y posesiva, la poesía de Borges transitó un amor en búsqueda de
lo perdido, donde el amor no sea amor avasallado y las personas ya no
existan para amarse. El que conoce al amor sabe que ha llegado a un
lugar pero sabe también que no ha llegado a ninguna parte. Borges no
delimitó el amor solo a las mujeres, amaba los libros, y a la gente
incondicionalmente y tras esos miedos de amar y no ser correspondido,
los escondió en la literatura y en su enciclopédica vida, y transitó por
las calles de la imaginación, por la ciudad de su creación, un paraíso
infinito que nos llama a vivirlo.
Prudencio Hernández Jr. (c) 2012
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