Aquel suspiro suspendido en el olvido se fundió en la niebla, entre las notas del jardín dormido de los sueños donde los pasos ya no suenan, donde la vida se enfrenta con los gatos negros, el aliento frío... la piel sedienta, donde las sombras saltan los muros despintados y se pierden en un susurro, en un canto de grillo. Los besos ruedan por la calle y se cruzan con el amanecer donde el sol aparece cansino a latir al despertar de una noche larga de pasos perdidos...
En recuerdo de todos aquellos que han partido sin saber por qué.