Suena la misma canción que canta a la muerte,
la que se pierde en los camposantos
llenos de flores que nadie quiere.
Sonríen los colores la efímera vida
mientras la eternidad
será un hoyo negro en la tierra oscura...
Es un segundo lo que dura la muerte
después de la vida y ya es muerte eterna.
El cielo gris ocupa los muros, los patios invernales.
Los espejos quietos dudan entre la luz y las sombras,
en un silencio sepulcral se oye la lejanía del mar
parece traer un rumor...una voz que no dice nada.
Y el último recuerdo la flor del mal...
cortada con frío acero que no crece y sola se muere.
